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jueves, 28 de noviembre de 2013

5: Las escuchas telefónicas a los K y el perverso cocinero

Nunca me olvidare este frío día del invierno del año pasado cuando estábamos en la oficina del Juan, el “cocinero”. En este entonces nos dedicábamos hacer escuchas telefónicas de nada menos que de los propios miembros de la familia presidencial. Era la orden de Hector, el necesitaba pruebas contundentes para tener apretados de huevo a los K. Los rumores de sus extrañas relaciones lo motivaron montar todo un equipo de espías para obtener pruebas de esto. El “cocinero” estaba a cargo de todo y él ya había mandado a sus mejores hombres para que se encarguen de cuestiones técnicas para tener en constante vigilancia todas las llamadas telefónicas relacionadas con los miembro de la familia K.



Lo que ya sabíamos era que el flamante Moreno era el amante de Cristina desde ya un muy largo tiempo. Sabíamos con detalles todo lo que hacían, pero no era suficiente para chantajear a los K, ya que desde que murió Néstor a nadie le sorprendería que Cristina esté con Moreno, era algo casi obvio. Una mujer no puede estar de luto por siempre. Pero necesitábamos algo más, algo mucho más que esto.

Pasaron entonces meses enteros y no sucedió nada interesante. El “cocinero” se veía muy nervioso. Héctor lo presionaba pero eso no daba ningún resultado. Pero un día paso algo, algo que cambió para siempre mi percepción de Juan.

Lo que paso era lo siguiente. Al revisar su correo él se encontró con una grabación de voz que recién le mandaron sus espías. Él la reviso muy atentamente y después pego un grito que contenía una mezcla de locura con euforia:

-“La fornicó, la sodomizó, él lo hizo, lo hizo con su hija, con su propia sangre”.

Yo: “¿A quién la fornicó? ¿A Florencia?”

Juan: “-Siii, el malnacido recién le desfloro el ano y encima se jacta de ello ante la propia Flor”.

Yo: “-La puta madre, esto es repugnante. Pero Alderete va estar muy contento. Espero que estés tranquilo ahora. ¿Pero como sabes que la Flor es su hija?”.

Juan: “-Mis muchachos me lo acaban de confirmar, han cavado bien hondo. El hijo de puta garchaba a Cris desde hace décadas y el tonto de Néstor siempre miraba para otro lado, y nicuenta se dio que no era su hija”.

Yo: “Joder, con esto sí que los K harán lo que sea para que no lo revelemos. ¿Pero Flor sabe que el hombre que la sodomizó es su propio padre?

Juan: “¿Sos boludo o qué? Obvio que no sabe, pero si Cris no hace lo que Héctor le ordena, pues su hija sabrá todo igual que el resto del país”.

Yo: “Pues Héctor sí que va estar muy satisfecho hoy… por fin terminamos con esto”.

Juan: “Ni te imaginas lo satisfecho que estará”.

Y justo después de acabar la frase, el “cocinero” dio vuelta, bajó un poco los pantalones, saco su miembro viril y lo empezó a masturbar salvajemente gritando: “Siiiii, la sodomizó, Siiiiiiiiiiiii”. Me paré. La paró. Me alejé. La paró más. Y un instante después disparó un chorro de su semen que ensució su cómodo sillón. Y viendo todo esto me di cuenta de que mi compañero era un autentico psicópata, un verdadero maniático y desviado sexual capaz de todo. Ya sabía que Juan era un despiadado asesino pero ese día comprendí que era alguien mucho peor que solamente un asesino.




Por Sebastian Yanguas.

martes, 26 de noviembre de 2013

De terrorista y aliado de mi pueblo a sicario de un gángster

Soy Sebastian Yanguas, nací en Tudela, España a mediados de los 70´s. Años convulsos y de persecución. La guardia civil ya me había cercado pero fui rescatado por Juan, "el cocinero". Esta aventura empieza en 2004 cuando llegué a Argentina para unirme a un servicio de inteligencia privado. Lo que más repugnancia me causa es el secuestro de una mujer (fue mi iniciación en este mundo sórdido y desalmado.

Ahora es necesario hacer un compendio de los trabajos que ejecuté. Nunca mejor usado ese verbo que implica mi conducta instrumental.